miercoles 20 de junio de 2007
Pendiente de un hilo Pablo Sebastián
El presidente Zapatero, su Gobierno y el PSOE penden de un hilo, como la espada de Damocles. Un hilo del que depende el próximo atentado de ETA, que el presidente quiere impedir a toda costa para evitar el regreso de la violencia y un vuelco definitivo del electorado nacional a favor del PP. Por ello están desplegando sin cesar a toda clase de negociadores y mediadores para que ETA no rompa el hilo y mantenga abierta la tregua, aunque sea de manera virtual y no anunciada. Y por ello no sería de extrañar que el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Bernardino León, estuviera implicado en el proceso. Lo raro, en las actuales circunstancias, sería que el propio Zapatero no se haya atrevido a hacer, de manera personal y directa, alguna gestión, por ejemplo con Otegi, a quien consideraba “un hombre de paz”.
Es esta intensa actividad, negociadora y diplomática, en la que seguro participan agentes o personas de otros países, en la que se encuentra bloqueado el futuro de Navarra, una vez que todo apunta a que Zapatero estaría a favor del pacto del PSN con Nafarroa Bai, siempre y cuando ETA garantizara que no habría más atentados de aquí a las próximas elecciones generales. Porque si el PSOE da entrada en Navarra a los nacionalistas de Nafarroa Bai, que han pactado con ANV/Batasuna en varios ayuntamientos vascos y que están a favor de la integración de Navarra en el País Vasco, y pocos días o semanas después ETA decide iniciar sus ataques criminales, el Gobierno de Zapatero se vería en una muy difícil situación, imposible de explicar a los españoles y menos aún al cuerpo electoral. Bastante cedió ya con la legalización de ANV como para, encima, dar sitio a los de Nafarroa Bai en Navarra.
Por todo esto José Blanco aparece confuso y contradictorio sobre el futuro de Navarra, y un día dice que ve inmediato el acuerdo con Nafarroa Bai, otro que lo ve distante, y otro que lo mejor sería ir a una repetición de las elecciones, que difícilmente iban a cambiar el mapa político navarro, salvo que en ellas consiguiera la mayoría absoluta UPN.
Estamos, pues, en una crisis política puntual que tiene su fecha tope en el próximo día 26 de junio, que es el límite para la constitución de los gobiernos autonómicos, y que puede ser también la fecha crucial para ver qué hace ETA. Aunque la banda ya ha anunciado su decisión de volver a la lucha armada, mientras reparte por el País Vasco numerosas cartas de extorsión a empresarios y tiene amenazados a numerosos ayuntamientos, sin que el lehendakari Ibarretxe haga nada por evitarlo, como ocurre en Ondarroa.
Lo que de momento si está claro es que Zapatero no ha roto sus negociaciones con ETA y que ha vuelto a engañar al líder del PP, Rajoy, en su último encuentro en el palacio de la Moncloa, a pesar de que los populares, con cierta inocencia, le dieron su apoyo para luchar contra ETA pero no para negociar, que es lo que está ocurriendo.
Habrá, pues, que esperar al desenlace de Navarra de los próximos días y a la decisión de ETA para saber cómo estamos, y conocer qué ha decidido Zapatero, que es la persona sobre la que recae toda la responsabilidad, y que permanece abonado al optimismo y a la mentira, convencido de que eso es lo que hay que hacer y decir en estos casos. Pero, también, sin valorar que los de ETA, a los que llama “descerebrados” son los que, en este caso, tienen el control de la situación, y puede que del resultado de las próximas elecciones generales si deciden volver a matar.
miércoles, junio 20, 2007
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