viernes, junio 22, 2007

Pablo Sebastian, El coche bomba

viernes 22 de junio de 2007
El coche bomba Pablo Sebastián

La aparición de un coche de ETA con cien kilos de material explosivo, tras la fuga de sus ocupantes con la ayuda de otro coche y de una moto, prueba que ETA ya está en la fase de ultimar su primer gran atentado tras romper la tregua. Otro indicio de ello está en las últimas revelaciones del diario Gara, en las que deja al descubierto las concesiones de Zapatero para la puesta en marcha del alto el fuego, en referencia a la frase que se refiere al llamado “ámbito vasco de decisión”, o capacidad de decidir de los vascos, que es una manera sutil de admitir el principio de autodeterminación. Una frase pronunciada por Zapatero en el Congreso de los Diputados el día que anunció el inicio de las negociaciones con ETA. Y lo que es peor, frase que repitió en la patética declaración del presidente tras el anuncio etarra de la ruptura de la tregua, lo que da idea de la desesperación de Zapatero, que con ese guiño in extremis estaba implorando a la banda que no rompiera el alto el fuego.
Pero ETA ha decidido romper, está preparando sus comandos y también sus atentados, y además está desvelando en Gara los acuerdos secretos que había ido acordando con el Gobierno de Zapatero con la intención de dañar su imagen y credibilidad ante los ciudadanos, lo que podría significar que la dirección de ETA considera que Zapatero ya no les sirve y que dan por definitivamente cerrada esta oportunidad de fin de la violencia. De ahí que el presidente haya dado instrucciones a los socialistas navarros para que no pacten con Nafarroa Bai, porque si después de meter a los independentistas en el Gobierno de Navarra ETA hace estallar una bomba, Zapatero habría puesto punto final a su carrera política, porque todo el mundo sabe que la unión de Navarra con Euskadi era uno de los pilares de la negociación y que el otro era el derecho de autodeterminación, la frasecita de marras del ámbito de decisión vasco, que tanto ha utilizado Zapatero, añadiendo con timidez el latiguillo de la legalidad, para no escandalizar demasiado.
El presidente está quedando al desnudo y dando pruebas de que no sólo no debió embarcarse en la negociación sin garantías y sin el apoyo del PP y de las víctimas, sino que además se ofreció a debatir grandes concesiones a ETA como la reforma territorial del Estado o el derecho a decidir o de autodeterminación, y, naturalmente, ahí se estrelló por haber abierto dos puertas que luego no podía ni franquear ni cerrar. Es, en cierta manera, lo mismo que le pasó con el Estatuto catalán, que fue demasiado lejos y que luego ha tenido que rectificar una vez, en su pacto con CiU y después de engañar a todos, a Carod, Mas y Maragall, y aún está pendiente una segunda rectificación del Tribunal Constitucional.
Y buena prueba del fracaso está en el coche bomba abandonado por ETA en Ayamonte ante la presencia cercana de un control de la Guardia Civil, como la prueba fehaciente y terrorífica de los que se nos viene encima, mientras ANV y sus compinches siembran el terror en los ayuntamientos del País Vasco como consecuencia de su legalización, otra de las concesiones de Zapatero que lamentablemente no tiene marcha atrás. La última que les estaba ofreciendo a ETA era la entrada en el Gobierno de Navarra, a través de Nafarroa Bai, pero el hallazgo del coche bomba parece echar por tierra esa posibilidad.

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