jueves, junio 14, 2007

Na-Bai y la derrota de ETA

jueves 14 de junio de 2007
Na-Bai y la derrota de eta
Nafarroa-Bai no es ETA, luego, no mezclen ustedes este debate con la política antiterrorista», dicen quienes consideran legítimo y aceptable el posible pacto del PSN con la coalición nacionalista. Tienen razón, a medias. Ciertamente, Na-Bai no es ETA. Pero el pacto con ella sí que tiene que ver, y mucho, con la política antiterrorista. Y, sobre todo, con la credibilidad de la política de derrota de ETA.
Por razones de fondo de largo alcance y otras más coyunturales. Sobre las primeras, la política de derrota de ETA se compone de policía y de ley, pero, igualmente, de deslegitimación del discurso terrorista, de sus justificaciones y de sus objetivos. La supervivencia de ETA se ha sustentado precisamente en el fracaso en esa segunda tarea, que no en la primera. Y resulta que los objetivos de Nafarroa-Bai, la formación de una Euskalherria con Navarra, son los mismos que los de ETA.
Toda alianza con partidos radicales que comparten el discurso, aunque no los métodos, de ETA, es nefasto para la política de derrota de ETA. El efecto es serio si ese partido es ERC, pero es letal si se trata de una coalición navarra integrada en buena medida por nacionalistas radicales. Por el reforzamiento y legitimación de los objetivos de ETA, y, obviamente, por la oposición de todos esos partidos a la política de derrota de ETA.
La política de negociación desarrollada hasta ahora por Zapatero era compatible con sus alianzas de gobierno con partidos nacionalistas radicales. La política de derrota de ETA no lo es, y mucho menos cuando esa alianza se produce en el corazón, según ETA, del problema, es decir, Navarra.
Sobre las razones más coyunturales, una parte significativa del voto etarra en Navarra se ha ido a Na-Bai, como un instrumento útil para conseguir sus objetivos, aunque sea de forma más lenta e incierta. Y, sobre todo, en la negociación fallida con ETA, la oferta del Gobierno sobre Navarra estaba fundamentada precisamente en esta vía, en la de la alianza socialista con los nacionalistas navarros. Si esa negociación está cerrada, ¿cómo cabe interpretar lo que es, a todas luces, un pacto ideológicamente antinatural?

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