martes 19 de junio de 2007
Osakidetza
MARÍA MAIZKURRENA m.maizkurrena@diario-elcorreo.com
Se quejan los sindicatos de lo reducido del presupuesto de Osakidetza, y el jefe de recursos humanos de Osakidetza, José Andrés Blasco, dice que son cuentos, datos cogidos por donde más duele, y que si se ha invertido menos que otras comunidades autónomas en los últimos años es porque ya se había invertido antes. Se diría, por tanto, que en vez de mantener la ventaja, la dirección de la Sanidad pública vasca decidió dormirse en los laureles. De esta forma, los sindicatos tienen datos como éstos: en 2003 y en la comunidad autónoma, se destinó al gasto público en Sanidad un 4,4% del PIB, mientras que la Unión Europea gastó una media del 6,4%. Durante el año 2004 se destinó a la Sanidad pública 285,2 millones de euros menos que en 1994, en términos de Producto Interior Bruto, cuando las cargas de trabajo se han incrementado muchísimo. Osakidetza tiene una plantilla estructural de 22.400 trabajadores, la misma de los últimos quince años. «Las cuentas de Euskadi están muy saneadas, con un endeudamiento prácticamente nulo, nuestra economía crece, pero no así la inversión en sanidad», nos recordaban hacer poco Pilar Ortega y Guillermo Jubierre, de Comisiones Obreras. Qué malos son los sindicatos. Y las enfermeras. Estas últimas dicen que no pueden más, que todo se hace mal y corriendo, que cada vez tienen más trabajo, ningún reconocimiento, pocos incentivos. Y los doctores, qué mala gente: el último fin de semana el Colegio de Médicos de Bizkaia se ha sumado a lo que, según los señores Inclán y José Andrés Blasco, es alarmismo, diciendo que el sistema de salud no da más de sí, que se han optimizado recursos hasta poner en riesgo la calidad asistencial, que el personal está sobrecargado, con jornadas extenuantes, y que las condiciones de trabajo son más atractivas en otras comunidades autónomas para los médicos, que sienten la tentación de emigrar. En Euskadi, el sufrido paciente lo que hace (si se lo permite el sueldo) es suscribir un seguro médico privado. Tampoco son ninguna maravilla los seguros privados, pero permiten sortear algunas de las carencias más flagrantes del sistema público. Encima, para que no nos alarmemos, anda por ahí una encuesta que insta a los ciudadanos a elegir entre los servicios sanitarios que presta el Estado, dicen que para establecer un orden de prioridades. Y dicen que se trata de una investigación financiada por el Gobierno central. Pues la financie quien la financie, lo que nos gustaría que nos preguntaran es qué nuevos servicios estaríamos dispuestos a admitir mediante una fórmula de copago, pero no cuáles de los servicios básicos que ya tenemos estaríamos dispuestos a perder o a tener que pagar de un modo que no fuera con nuestros impuestos.
martes, junio 19, 2007
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