jueves, junio 21, 2007

Lorenzo Contreras, El Toiso, simbolo rescatable

jueves 21 de junio de 2007
El Toisón, símbolo rescatable Lorenzo Contreras

Resulta interesante volver sobre el significado del otorgamiento del Toisón de Oro, en dos ocasiones sucesivas e inmediatas, por parte de la Corona española. La primera concesión distinguió al ex presidente Adolfo Suárez; la segunda ha correspondido al Rey de Arabia Saudí. Los motivos son completamente dispares. En el primer caso, el monarca español aprovechó una fundamental efeméride de la democracia implantada treinta años después de casi cuarenta de dictadura franquista; con lo cual, conviene insistir sobre ello, no está muy claro si Don Juan Carlos recompensaba a un político mentalmente fuera de combate o se autoadjudicaba el mérito personal de haber administrado simbólicamente para beneficio de las libertades la herencia del general Franco. En el segundo caso, hay quienes piensan que el Toisón, que la Corona española otorga en exclusiva sin participación del Gobierno a la hora de discernir tal homenaje, es expresión de un agradecimiento al trono de Riad por las suculentas transacciones del petróleo, cuyos beneficiarios en España son bastante selectivos y no siempre relacionados con empresas financieras e industriales.
En el capítulo de las críticas por esta resonante visita del monarca saudí, la primera que Adulá Bin Abdelaziz realiza oficialmente a España en veinticinco años, se han deslizado mínimamente las referidas al régimen feudal del país árabe, casi todas ellas neutralizadas por un mundo de conveniencias en las que entran, como queda indicado, factores materiales y financieros. En este sentido se olvida la fuerte presencia confesional musulmana en territorio español, contrastando con la marginación de las religiones occidentales en el imperio del petróleo. Las actividades islámicas financiadas por Arabia Saudí provocan algunas alarmas en España, y no se niega que nuestra Policía tiene desde hace tiempo instrucciones de vigilancia al respecto. Las mezquitas, muchas de ellas fuertemente respaldadas por el dinero saudí, vienen siendo centros de adoctrinamiento islámico no siempre dignos de completa confianza, por mucho que Zapatero haya “vendido” ingenuamente en el mundo musulmán su concepto de la llamada Alianza de Civilizaciones.
En otro aspecto, no deja de ser elocuente que las mejores amistades de Don Juan Carlos en el orden internacional, con tintes teóricamente fraternales, aparezcan referidas a regímenes islámicos, sobre todo, aparte de la ya citada monarquía saudí, el trono de Marruecos.
El Toisón de Oro, condecoración secular de la Corona española para determinados dirigentes políticos, ofrece el dato curioso de que es un galardón en depósito mientras vive el beneficiario. Cuando éste muere, tiene que devolverlo. No puede transmitirlo a ningún heredero. El Toisón vuelve a manos del Rey español como una especie de referencia inmortal, o inmemorial, para otras excepcionales ocasiones.
Por cierto que el Toisón otorgado a Adolfo Suárez ha sorprendido bastante. No lo consiguió ni siquiera Torcuato Fernández Miranda, el preceptor regio, que, cumpliendo órdenes de su egregio alumno, presionó al Consejo del Reino para que Suárez fuera propuesto como presidente del Gobierno. Su frase se hizo histórica: “Estoy en condiciones de llevar al Rey lo que el Rey me ha pedido”. Don Torcuato, en este capítulo de los honores, no pasó de ser duque de Fernández Miranda, en lo cual aventajó a Carlos Arias Navarro, cuya alcurnia quedó en simple marquesado.
Ha sido una pena que Suárez no haya estado en condiciones de ser consciente del homenaje. El Toisón se conservará en un recipiente dentro de su domicilio y no será lucido públicamente. No pasará de ser un ilustre testimonio histórico perfectamente invisible.

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