martes 12 de junio de 2007
Zapatero-Rajoy: un primer acuerdo cogido con alfileres José Oneto
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, han dado el primer paso para recuperar la confianza perdida entre los dos y establecer las bases de una necesaria unidad para hacer frente al desafío de ETA con la ruptura del alto el fuego hecha pública la semana pasada y la amenaza de atentados en “todos los frentes”.
A pesar de todos los pronósticos pesimistas, el primer paso que se ha dado con el encuentro de la Moncloa, para ese acuerdo que tendrá que edificarse con el restablecimiento de una “confianza mutua”, es ya un pequeño avance dado el clima de enfrentamiento entre los dos partidos, dada también toda una serie de declaraciones que se han producido los días anteriores a esta octava cita de la Moncloa, y dada, sobre todo, la falta de sintonía entre los dos personajes.
Rajoy, desde su superioridad intelectual, desprecia profundamente a Zapatero, y Zapatero está convencido de que habla con alguien que está en una notable precariedad dentro de su partido, donde existe una lucha por el poder que, si se puede, hay que estimular.
Superando todos esos inconvenientes, intentando olvidar agravios e insultos, ignorando errores del pasado de uno y otro, en esta ocasión los dos han querido escenificar una situación de entendimiento ante la gravedad de la situación y ante una segura actuación más o menos inminente de ETA.
Se han establecido nuevos canales de comunicación, se ha abierto una nueva agenda para recuperar el diálogo perdido y, según el Gobierno, la reunión ha servido para dar un primer paso importante para recuperar la unidad contra ETA sin condiciones previas y sin adhesiones inquebrantables.
Frente a los que le pedían una exigencia previa de responsabilidades por los errores cometidos en todo el “proceso de paz”, la posición de Rajoy ha sido tan matizada que ha dejado la exigencia de responsabilidades al Presidente para el momento de las elecciones generales. “Tiempo habrá en su día —ha dicho— para pedir responsabilidades a cada cual por la conducta de estos últimos años”.
La declaración de Rajoy, que no ha querido que tuviera lugar en la Sala de Prensa del Palacio de la Moncloa, sino en la sede del Partido Popular, no tiene nada que ver, ni por el tono ni por el contenido, con la declaración que hizo tras la ruptura de la tregua por parte de ETA. En aquella ocasión todas las críticas fueron dirigidas hacia el Gobierno y su presidente sin una sola referencia a la actitud de ETA.
En esta ocasión la declaración ha incidido sobre todo en ETA, y en la seguridad de que será derrotada, algo en lo que, probablemente, no cree el presidente del Gobierno pero que con algunas rectificaciones en su política y el anuncio de que a partir de ahora será “implacable” con la banda terrorista ha contribuido a crear el clima apropiado para que Rajoy haya acudido a la Moncloa con la mano tendida.
Pero al margen del clima y de las declaraciones de hoy, la realidad es que este primer acuerdo está cogido con alfileres y que se puede romper en unos días a menos que un atentado inmediato obligue a un cierre de filas.
Son tantas las diferencias que separan a los dos partidos, son tan numerosos los desencuentros entre los dos personajes (que en el fondo se detestan), son tantos los insultos que se han proferido de uno y otro lado, es tal la desconfianza, entre los dos, que cualquier chispa puede encender de nuevo el fuego del enfrentamiento.
Puede ser por ANV, puede ser por el nuevo Gobierno que se forme en Navarra, puede ser por la presión que a partir de ahora el sector más duro del partido y su círculo mediático ejerza sobre el presidente del PP… Puede ser por nuevos errores del Gobierno. Porque, en el fondo, a pesar del optimismo inicial, todo está cogido por alfileres…
martes, junio 12, 2007
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