lunes 18 de junio de 2007
El Rey bendice y prorroga el acuerdo ZP-Rajoy José Oneto
Apoyando la filosofía del encuentro Zapatero-Rajoy en la Moncloa, el Rey, que ha sido acusado en numerosas ocasiones de permanecer callado durante la crisis del Estatuto de Cataluña y sobre el “proceso de paz” (sus únicas palabras off the record, felicitándose del acuerdo irlandés y remarcando que siempre hay que buscar la paz, cayeron como una bomba en el Partido Popular), ha querido sumarse a la nueva situación de entendimiento que se ha creado entre todos los partidos políticos tras la ruptura del alto al fuego permanente de ETA.
Criticado por sus silencios, cuando constitucionalmente puede hacer poco, en esta ocasión institucional, aniversario de las primeras elecciones democráticas de 1977, ha querido hacer, desde la tribuna del Parlamento, una llamada al “consenso, la unidad y la cohesión” a todos los partidos (aunque el principal destinatario era el Partido Popular y no había más que ver las caras de los diputados del PP en el hemiciclo) para “derrotar la abominable lacra del terrorismo (y había que ver también las caras de los diputados socialistas cuando el Rey recogía con esas palabras el mensaje de Mariano Rajoy y del Partido Popular).
Contentando a unos y a otros, y ante la ostentosa frialdad de algunos representantes del PNV —especialmente Iñaki Anasagasti—, el Rey, que ha escrito personalmente algunos párrafos de su discurso antes de ser leído en el Palacio de la Moncloa, no ha querido separarse ni un milímetro de eso que se ha venido en llamar “el espíritu de la Transición” y a una forma determinada de hacer política basada en el diálogo y en el entendimiento, sin hacer, por supuesto, ninguna referencia al “talante”, término obsesivo en el discurso de Zapatero.
Con el discurso real, en una ceremonia algo caótica porque hubo que cambiar todo debido a la meteorología y porque a alguien se le ocurrió la peregrina idea de proyectar un vídeo como si el Parlamento fuese un multicine de un Centro Comercial (“la luz, que apaguen la luz”, comento alguien como si aquello fuese el Cine Proyecciones), el principio de acuerdo Zapatero-Rajoy ha salido reforzado.
No sólo está durando más de lo previsto, sino que el Rey ha contribuido a bendecirlo y a prorrogarlo, aunque son muchos en el Partido Popular los que, ante la toma de posesión de los concejales de ANV (Acción Nacionalista Vasca), en la que se han producido todo tipo de incidentes, se están mordiendo la lengua. Por la falta de voluntad política del Gobierno para impedirlo y por los signos que se están produciendo de un posible acuerdo del Partido Socialista de Navarra (PSN) y Nafarroa Bai considerado por Rajoy como “un hecho de enorme gravedad”. Es decir, que ese acuerdo que se ha producido en algunos ayuntamientos se puede repetir en el Gobierno de Navarra, presidido por el socialista Puras con el apoyo de NB.
Y si a eso, se añade la nueva información del periódico abertzale Gara en la que se asegura que el Partido Socialista y el Gobierno estuvieron negociando hasta el final de la campaña electoral de las municipales y que el futuro de Navarra estuvo sobre la mesa aunque con propuestas plenamente constitucionales, se comprende el “estado de cabreo” que reine en algunos despachos del PP.
“Teníamos la intuición —afirman— de que se seguía negociando y ahora seguimos teniendo la intuición de que, aunque se produzca una ofensiva general contra ETA, que se esta produciendo, el presidente del Gobierno intentará de nuevo el diálogo porque Zapatero no cree en la derrota de ETA. Estamos esperando cuál es su plan antiterrorista, que no se lo ha explicado a Mariano Rajoy ni tampoco lo conoce Astarloa, nuestro interlocutor con Pérez Rubalcaba. Es más, a pesar de la insistencia de Astarloa, que ha tenido varias conversaciones telefónicas con Rubalcaba, todavía no tenemos fecha para la primera entrevista”.
lunes, junio 18, 2007
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