miercoles 20 de junio de 2007
Ayuntamientos sin libertad
JOSÉ MARÍA CALLEJA
El abandono por pánico de los concejales del PNV y EA del Ayuntamiento de Ondarroa; los ultras simpatizantes de ETA tirando por la ventana la urna en la que se debía elegir alcalde en Lekeitio; la Ertzaintza con la cara tapada desalojando a los mismos ultras del Ayuntamiento de Andoain; esos ultras insultando, llamando fascista a la ejemplar alcaldesa socialista de Lasarte; los mil incidentes, en fin, que se han arracimado en la constitución de los ayuntamientos de la Comunidad Autónoma Vasca nos hablan de la falta de libertad en esta tierra, del matonismo etarra como forma consagrada de vida, y resaltan el valor democrático impagable de los concejales demócratas en los ayuntamientos vascos. Treinta años después de que la democracia sea una realidad en casi toda España, aquí tenemos la foto desoladora de los simpatizantes de los asesinos reventando los municipios.La 'fiesta para la democracia', frase que el tópico reserva para la imagen de la constitución de los ayuntamientos -las instituciones más cercanas al ciudadano- es en la Comunidad Autónoma Vasca una desoladora fotografía rezumante de odio y de individuos odiantes, con su estética feísta, que pretenden aparecer como víctimas y dar clases de democracia a la Humanidad después de haber jaleado, asesinato tras asesinato, todos los del terrorismo nacionalista vasco, hasta sumar 834.Por primera vez, desde hace treinta años, el PNV debate si deberá poner o no escoltas a sus 1.000 concejales. Los términos de la discusión nos hablan otra vez de miedo, de odio y del esperpento que es la vida política vasca. Si se ponen escoltas a 1.000, tenemos una multitud de 2.000 escoltas -en el territorio con mayor densidad de escoltas por persona del mundo habitado-. Si se ponen escoltas sólo a la mitad, qué arbitrariedad para los desamparados. Y, ya puestos, ¿por qué no proteger a otras gentes del PNV que no son concejales y puede ser susceptibles de amenaza? El delirio de estos enunciados puede hacer que perdamos lo esencial: la falta de libertad que han sufrido -con muertos, sangre, miedo y exilio- las gentes socialistas y del PP durante lustros. Esa falta de libertad puede acabar llegando, como un chapapote que todo lo anega, a las gentes del PNV y de EA, muchas de las cuales han hecho política en esos partidos en la creencia de que era lo políticamente correcto y no acarreaba el menor riesgo. Esas gentes se ven ahora también metidas en las orillas del drama. (Algunas llevan años de intenso sufrimiento, véase, por ejemplo, a José Antonio Rekondo, alcalde de Hernani en 1991 y miembro de EA).Los ayuntamientos empezarán a funcionar y lo harán gracias al coraje impagable de los concejales y alcaldes demócratas que ya tienen incorporado, como un elemento del paisaje, el matonismo de los simpatizantes etarras y el riesgo para sus vidas provocado por los hermanos mayores de la muerte.El proceso de 'bunkerización' de los terroristas les lleva ahora a amenazar también a los nacionalistas vascos, lo que sin duda abre un desgarro dentro del nacionalismo que tendrá consecuencias políticas no sólo para las gentes del PNV y de EA -recién amenazadas-, también para el aislamiento creciente de las terminales políticas de los etarras. Todo esto ocurre después de que los etarras hayan roto un proceso que había traído esperanza e ilusión, especialmente a buena parte de los vascos, y cuya conclusión, el pasado 30 de diciembre, con los asesinatos de los ciudadanos ecuatorianos Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, nos ha vuelto a echar encima paletadas de aburrimiento, desesperanza y hastío, que deberían tener también consecuencias políticas. Josu Jon Imaz llama fascistas a los etarras y convoca a la movilización para lograr el desprestigio social de los violentos. Como en esta historia cada uno se ha ido cayendo del guindo en una determinada estación, es posible que estemos en la que nacionalistas del PNV y de EA hagan suyas las palabras de Imaz y, espoleados por el miedo, en vez de resignarse al silencio decidan aislar, combatir de manera férrea y desprestigiar a aquéllos que nos han ofrecido la foto del odio, de la dictadura, el día en que la constitución de los ayuntamientos nos debía haber aportado alegría y democracia.
martes, junio 19, 2007
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