jueves, junio 07, 2007

Javier Gurruchaga, De la inteligencia a la firmeza

viernes 8 de junio de 2007
De la inteligencia a la firmeza
XABIER GURRUTXAGA

Tras el anuncio de la ruptura del alto el fuego, lo peor que le puede pasar al Gobierno es que interiorice la nueva situación como la razón que justifica la adopción de una serie de iniciativas o medidas que constituyen la otra cara de la moneda respecto de otras que se habían defendido los últimos meses. Se pondría de manifiesto la volatilidad de sus posiciones, que resultarían ser producto de la conveniencia y oportunidad política más que de criterios jurídicos y políticos firmes y sólidos en la lucha antiterrorista. Con ello no se reforzaría la percepción de la ciudadanía sobre la coherencia y la responsabilidad del Gobierno durante el año del alto el fuego sino todo lo contrario. Se reforzarían las ideas de improvisación y falta de control real sobre lo que vino en llamarse 'proceso de diálogo con ETA'. Si Zapatero aborda esta nueva etapa con propuestas y argumentos que rechazaba y descartaba hace muy pocos meses, es normal que la ciudadanía perciba en ese nuevo comportamiento un cambio radical no explicado, que esconde una rectificación pero que, sin embargo, se resiste a asumirla. Es obvio que ello le debilitaría ante el PP, que se vería fortalecido en 'su razón'. Pero también queda debilitado ante las formaciones políticas que durante este tiempo han acompañado al Gobierno y que, sin embargo, no comparten la teoría de que ahora haya que defender en virtud de la teoría de la firmeza del Estado cuestiones que hasta hace poco se rechazaban en nombre de la inteligencia, la firmeza y la flexibilidad de este mismo Estado. El ministro Rubalcaba asumió personalmente la responsabilidad de conceder al preso De Juana Chaos un régimen penitenciario que le permitiría cumplir en su domicilio la parte de la condena pendiente. El ministro explicó entonces que se había tomado la decisión 'por razones legales y humanitarias'. Descartó que la decisión tuviera como razón evitar que ETA volviera a la violencia. Lo que sí permitía aquella decisión era evitar que ETA utilizara el posible fallecimiento de Iñaki de Juana como el argumento principal de la ruptura formal de la tregua. A mi modo de ver, una decisión inteligente, además de legal. Sin embargo, la nueva decisión por la que se ordena el traslado de De Juana a la prisión de Aranjuez tiene su razón de ser en la decisión de ETA de reiniciar la actividad terrorista. No tiene nada que ver con la situación y el comportamiento del propio recluso. Es una razón ajena también a la ley y al reglamento de régimen penitenciario la que ahora se utiliza para revisar la adoptada el pasado 1 de marzo. En aquella expresamente se decía: «Después de causar alta -lógicamente hospitalaria- permanecerá en su domicilio, con el horario que se determine, con seguimiento telemático continuado». El ministro Rubalcaba ha justificado la nueva decisión con el lapidario argumento de que las 'circunstancias han cambiado'. No se refiere a las circunstancias personales o de salud de De Juana sino a la decisión de ETA. Un ejemplo claro de cómo ETA con su decisión ha condicionado la política del Gobierno. Es también una manera de caer en el juego de una ETA que ha apostado claramente por 'cuanto peor, mejor'. ¿Es que alguien piensa que a ETA le molesta el hecho de que De Juana no pueda cumplir la pena en su domicilio? Les encanta. Una razón más para justificar ante los suyos la vuelta a las armas.x.gurrutxaga@diario-elcorreo.com

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