viernes 22 de junio de 20007
Vencieron los malos
Javier del Valle
M R. TOM CRUISE, paradigma de los excesos de Holywood y amigo de David Beckham, asistió al suspense del final de Liga que, sorprendentemente, proclamó al Real Madrid como campeón. Resulta paradójico que la estrella cinematográfica, protagonista de películas como ‘Misión Imposible’ y voluntariamente convertido en espectáculo por el mercadeo que existe con su vida privada y con las manías que engrandecen los mitos audiovisuales, observase con asombro infantil la remontada también imposible que otorgó al Madrid su trigésimo título en el torneo más importante del fútbol español. El ex de nuestra Penélope Cruz y de Nicole Kidman asistió como testigo al triunfo de los malos de la película, aquellos que se han llevado palos a destajo desde los medios y que se convirtieron en protagonistas de una epopeya que ha devuelto la identidad a los aficionados de corazón madridista, malacostumbrados a presumir de triunfos. Ahora se generan dudas sobre si Capello se ha ganado su continuidad como entrenador merengue y la almohada del dubitativo y voluble presidente Ramón Calderón se llenan de nubes, a pesar de que hace tiempo decidió que el alemán Bernd Schuster es el más indicado para dotar al juego madridista del estilo de juego exigido por la gran parte de su masa social. El italiano, tildado de defensivo, de poco eficiente, de asolar el centro del campo y de estar chocheando a sus 61 años recién cumplidos, parecía un héroe juvenil cuando en las celebraciones del título era manteado por sus pupilos. En general y sin exageraciones que convierten en desmesurados los juicios de valor, comparto gran parte de las críticas realizadas sobre el veterano técnico, símbolo del orden y que ha sido encumbrado por la anarquía intuitiva de una plantilla que se ha conjurado para salvar su orgullo pasando por encima de su jefe. Más paradójico resulta el papel estelar de tres futbolistas a los que se ha pedido demasiado para las escasas oportunidades que les ha dado su superior. José Antonio Reyes, ese niño mimado del fútbol español, fruto de la productiva cantera del Sevilla y que tras la aventura del Arsenal regresó a España con el ansia de triunfar al Real Madrid, fue el revulsivo goleador que dio el triunfo en el partido decisivo tras la lesión de Van Nistelroy. Reyes tiene todas las papeletas para no seguir en el Real Madrid, pues no se le ha dado margen de adaptación en el club blanco. Es habitual en la casa blanca contratar a jóvenes promesas para no tener paciencia en su adaptación y no respaldar su trabajo amparando las críticas despiadadas, justo lo que ha ocurrido con el brasileño Robinho, que pasó de ser el sustituto de Pelé a objeto de chistes por sus famosas ‘bicicletas’. Los regates del brasileño fueron el abrelatas de la sólida defensa del Mallorca en el partido decisivo. Por último, merece una breve mención el argentino Gonzalo Higuaín, tercer joven antihéroe que arrimó el hombro en la segunda mitad de la temporada. Está por ver si tiene calidad para defender la camiseta madridista, pero resulta indiscutible que su entrega sirvió para salvar los muebles del maltrecho ataque madridista. Como resulta inútil pedir peras al olmo también resulta baldío solicitar goles a un futbolista que no tiene el don de finalizar las jugadas. Pidamos a cada jugador que responda según sus cualidades.
jueves, junio 21, 2007
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