viernes 22 de junio de 2007
Como en los años del franquismo Jaime Peñafiel
Lo que ha sucedido estos días, concretamente esta semana, con motivo de la visita oficial del sátrapa y tiranuelo Rey de Arabia Saudí, Abdalá bin Abdelaziz (a su lado Fidel Castro es un alma de la caridad), nos ha recordado, periodísticamente hablando, los años del franquismo.
En aquella época, la triste, sometida y censurada prensa española se enteraba de lo que sucedía en nuestro país a través de los periódicos y agencias extranjeras.
Los que se atrevían, haciéndose eco de lo publicado en el extranjero, lo hacían a sabiendas de los problemas que iban a tener con el superpoderosísimo ministro de la Censura Manuel Fraga y de su cancerbero, Jiménez Quílez. Siempre se pagaba muy caro.
Cuarenta años después, los periódicos, las agencias, las emisoras de radio y las televisiones se enteran por la prensa alemana de que la consorte Letizia, missing desde que dio a luz a su hija Sofía, no sólo existe sino que es una de las invitadas, junto a la familia real, a la cena que el Rey Juan Carlos ofreció al soberano saudita en el palacio de la Zarzuela.
Tal presencia no tendría la menor o mayor importancia si la Casa Real hubiera ofrecido información.
Pero después de tan prolongada ausencia de la esposa del Príncipe Felipe y de su sonada ausencia en el solemne acto institucional en el Congreso de los Diputados, con motivo del trigésimo aniversario de las primeras elecciones generales, frontispicio de las democracias, su reaparición era una importante noticia.
Una vez más, como en aquellos tristes años de censura, los españoles nos hemos enterado que Letizia “existe”, según se ha podido ver en la fotografía publicada en la prensa alemana y de la que es autor el fotógrafo del Rey de Arabia.
Porque esa noche no se permitió la presencia ni tan siquiera de la agencia Efe, cuyo presidente tan amigo es de Letizia, a quien debe el cargo.
Dicen que a la Zarzuela le ha disgustado la publicación de esa imagen. No entiendo por qué. Como no entiendo que, estando de “baja” por maternidad, por lactancia materna o por depresión posparto, se asista a una cena en honor de quien no sólo reparte valiosos relojes de oro sino millones de dólares, y no a un acto institucional como el del Congreso.
La prensa española está muy cabreada, Señor, por la falta de transparencia. Con toda razón.
viernes, junio 22, 2007
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