jueves 14 de junio de 2007
Repensar la oposición Germán Yanke
El tostón de la sesión de control de ayer —precedido de los comentarios indiscretamente grabados de los líderes del PP sobre preguntas “absurdas” o no preparadas— debería servir para que la oposición conservadora se ponga las pilas. Su problema no es cómo hacer oposición en materia antiterrorista (asunto que, incluso con el consenso debido, no es ajena al control parlamentario y a las propuestas del PP), sino cómo hacerla en otras materias que son sin duda importantes y sensibles a los ciudadanos.
El Gobierno —y lo apunto al margen de la valoración de su gestión— ha sido a lo largo de estos tres años atolondrado. La oposición ha ido, detrás, a salto de mata y más próxima al diagnóstico de los problemas que a la formulación de soluciones. En este último año, que tiene el carácter de preparación de las próximas elecciones generales, el PP debería plantearse una oposición “positiva”; es decir, la presentación ante la opinión pública, como contraste a lo ocurrido, de un programa alternativo. No digo que no lo tenga, al menos en sus documentos internos, pero debe ser armado en el contexto de un proyecto general y explicado con la adecuada pedagogía.
Tras las municipales, el PP de Rajoy está en la primera posición para comenzar esta carrera definitiva por las generales. Al parecer, este partido tiene la impresión de que la actitud de su presidente en la reciente entrevista en la Moncloa con Rodríguez Zapatero ha dejado a éste y a su equipo un tanto desconcertados. Quizá sea así, si entienden que, al mismo tiempo, le han proporcionado —justamente, acertadamente— una oportunidad. Lo malo sería que, en la euforia de hacer lo conveniente, terminaran siendo ellos mismos, los del PP, los desconcertados.
Ayer no estaban desconcertados del todo, pero sí un tanto despistados.
jueves, junio 14, 2007
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