miercoles 20 de junio de 2007
El PP y los errores Germán Yanke
Bien, ya sabemos que el PP no quiere renovarse ni cambiar nada hasta las elecciones generales del año próximo. Nada, ni Congreso, para no distraerse, dicen. Los congresos suelen servir para adecuar el partido, desde el punto de vista estructural, a las necesidades estratégicas del momento y, desde el doctrinal, para renovar y concretar programas. Y todo ello porque también tienen su vertiente publicitaria, para presentarse ante la sociedad con una imagen moderna y un proyecto político apropiado. Pero, al parecer, todo eso, en el caso del PP, se convierte en una posible distracción nada conveniente.
No soy quién para recomendar lo contrario, aunque lo haría muy gustoso. Da la impresión de que la estrategia del PP consiste, sencillamente, en no equivocarse, dejar que las cosas sigan como están y esperar que el que yerre sea el Gobierno y el PSOE. Seguramente piensan que, en el fondo, hasta ahora el sistema ha dado resultado, y ahí están los números de las elecciones locales de mayo: el PSOE, por sus errores, no ha logrado movilizar los votantes que tuvo en las generales del 2004 y el PP demuestra que mantiene con fidelidad a su electorado. Si se sigue así, incluso si el PSOE sigue cometiendo errores, se ganarían —según este razonamiento— las generales del 2008.
Si recomendase, como digo, lo contrario, sería porque no pienso que sólo la confianza en esta tendencia y en los errores del adversario sea, en las circunstancias actuales, suficiente para el PP. De hecho, y tras todo lo que ha ocurrido en estos tres años de legislatura del presidente Rodríguez Zapatero, la ventaja en las municipales de los conservadores es muy corta, demasiado corta, y las encuestas se empeñan en subrayar una suerte de empate técnico. Los errores del PSOE, y sobre todo su creciente percepción por el electorado, son una posibilidad, pero no un dogma con el que establecer el mapa de la estrategia.
Y, además, tampoco es un hecho incontrovertible que no sea el PP el que los cometa en este último tramo. Lo que sí es un hecho, por ejemplo, es que, tras el despiste en las preguntas al Gobierno en la última sesión de control, el martes, en el Senado, faltaron los populares necesarios para que no se aprobara el techo de gasto para el 2008 y los objetivos de estabilidad hasta el 2010. El que está ahora contento con el fallo del PP es el vicepresidente Solbes.
A ver si mejoran las cosas, porque —si no se quiere cambiar nada— es preciso no cometer errores. Aunque quizá sea más difícil no hacerlo que dar un vuelco a la situación y lanzarse a la conquista de los electores, de nuevos electores.
miércoles, junio 20, 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario