GARGANTA PROFUNDA
Exteriores se atraganta con la "bobería" y "raquitismo" de Zapatero
Elsemanaldigital.com
La costumbre de improvisar del presidente pone de los nervios a diplomáticos y negociadores europeos. La superficialidad ¿es una virtud o un defecto? Cuando de política se trata… ¡ay, amigo!
22 de junio de 2007. Dijo en una ocasión el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, que tendríamos que ir pensando en ampliar los requisitos para ser presidente del Gobierno porque lo de ser español y mayor de edad no le parece suficiente. Lo decía, claro, mirando de soslayo a José Luis Rodríguez Zapatero, sobre el que hasta sus propios subalternos cuestionan en ocasiones su capacidad.La última entrega de ese cuestionamiento de las aptitudes de Zapatero ha venido a cuenta del reto al que se están enfrentando en Bruselas los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete, reunidos en una de las cumbres más difíciles y decisivas de los últimos años. Una vez constatado el destrozo interno causado por la fracasada Constitución, les toca recoger los pedazos y recomponer el consenso. Ahora o nunca se impone salir de la crisis, dar una señal de fortaleza al resto del mundo y convencer a la ciudadanía de que hay que seguir construyendo Europa, o ahondar sin remedio en la desnortada parálisis que atenaza al proyecto europeo desde hace dos años, apareciendo en la escena internacional como un club pusilánime, dividido y sin liderazgo.El hecho contante y sonante es que la propia España se la juega en el reparto del poder europeo. Sin embargo, y según cuentan a Garganta Profunda, en el Ministerio de Asuntos Exteriores estaban en la tarde del miércoles temblando porque pasaban las ocho y Zapatero no le había dedicado aún ni cinco minutos a su cita en Bruselas. "Tanta improvisación es una bobería que conduce a mostrar un raquitismo muy peligroso ante los mandatarios europeos", señalaban algo desconsolados. La esperanza de los diplomáticos acompañantes del presidente a esa hora era poder darle consignas básicas durante el vuelo Madrid-Bruselas. Todo para que el líder político no pareciera un Antonio Alcántara perdido en el tiempo.Aunque lo que les causaba terror en Exteriores era la cena de anoche jueves de los mandatarios. No en vano, el presidente se ha visto solo, sin ningún tipo de asistente, cara a cara con el resto de los jefes de Estado y de Gobierno. El temor que barruntaban era que "le saquen la sangre" por su superficialidad. El final previsible puede ser pues conmovedor. Parece pues que nuestro presidente todavía no ha terminado de darse cuenta de que su función en La Moncloa tiene una dimensión pública y de servicio a todo el país. No está en juego sólo la imagen de Zapatero, está en juego la imagen de España. A la política hay que dedicar muchas horas, eso sí, siempre que se entienda la política como un servicio a los demás. Y cuanto más arriba, más horas.
jueves, junio 21, 2007
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