martes, junio 19, 2007

Enrique V, Iglesias, ¿Un pacto por la cohesion social en America Latina?

miercoles 19 de junio de 2007
¿Un pacto por la cohesión social en América Latina?

POR ENRIQUE V. IGLESIAS
América Latina atraviesa por uno de los períodos económicos de mayor bonanza de su historia contemporánea. Desde hace unos años, la región registra altas tasas de crecimiento (4,8% de promedio regional) gracias, sobre todo, al aumento del precio internacional de las materias primas y al pragmatismo generalizado que caracteriza el manejo de la política económica.
Se trata de un logro satisfactorio pero insuficiente. Piénsese que la tasa de crecimiento mencionada es inferior en tres puntos porcentuales al promedio de economías emergentes tales como China e India.
Hay espacio para crecer más, pero tenemos que prestar atención a ciertos factores internos que obstaculizan ese mayor crecimiento: la tasa de inversión, que debería pasar del 20% del producto al, por lo menos, el 25% ó 26%, y la muy baja productividad que registra la región cuando se la compara con los países industrializados y aún con otras economías emergentes.
En lo social, la región tiene asignaturas pendientes.
La pobreza sigue afectando a 205 millones de personas, de las que 79 millones están en situación de indigencia. Estas cifras son demasiado altas aún cuando el crecimiento económico haya permitido que disminuya la proporción de la población total que sufre tanto pobreza como indigencia.
También existen grandes diferencias en los niveles de bienestar entre países, entre regiones dentro de cada país, y entre diferentes segmentos de su población. Esas desigualdades son, en muchos casos, seculares. La distribución del ingreso regional sigue siendo muy regresiva, aunque haya habido mejoras en este terreno. Como en Chile, donde no sólo ha mejorado la distribución del ingreso, sino además, según datos de esta misma semana, la pobreza se redujo en tres años del 18,7 % al 13,7 % de la población.
El que logremos mantener la senda del crecimiento facilita la construcción de sociedades más inclusivas, por cuanto asegura la existencia de recursos suplementarios que podrían destinarse a la inversión social.
El reforzamiento de la protección y la educación es necesario, sí, para avanzar en los derechos económicos, sociales y culturales de las personas, pero también para que la economía pueda aprovechar la inyección de capital humano que proporcionarían quienes hoy están excluidos o postergados, como las mujeres o las poblaciones indígenas y afroamericanas.
Así podríamos contribuir a modificar el perfil exportador de América Latina, aún muy centrado en los productos primarios, para promover una mayor especialización en bienes y servicios que requieren mayor conocimiento y mayores destrezas.
Un pacto por la cohesión social tendría la ventaja de que nadie perdería: todos ganaríamos. La investigación sobre desarrollo muestra que las sociedades más equitativas suelen tener tasas de crecimiento más altas y estables, y que la mayor participación económica, social y política de los grupos antes excluidos fortalece el «sentimiento de pertenencia» a la sociedad y la gobernabilidad.
Esta es una de las conclusiones del informe que, por encargo de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), ha elaborado la CEPAL (Comisión Económica de América Latina y el Caribe).
Sobre este informe han trabajado estos días en Madrid (18 y 19 de junio) unas doscientas personas del mundo político, económico y social iberoamericano en un seminario sobre Cohesión Social que nos ha ayudado a aclarar el panorama.
Los resultados de este seminario servirán para dar cuerpo a la XVII Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno, que se celebrará en Santiago de Chile a principios de noviembre y que este año se centrará, justamente, en la cohesión social.
No tenemos fórmulas mágicas para resolver de una vez y por siempre los grandes problemas de América Latina pero estamos en un buen momento para encararlos con decisión y con firmeza

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