lunes 18 de junio de 2007
La otra
POR EDURNE URIARTE
El feminismo se está quedando viejo, trasnochado, gastado, a veces, absurdo. No le han presionado para la autocrítica las circunstancias históricas como sí lo han hecho con casi todas las demás ideologías. Ha llegado al poder en el mismo estadio evolutivo de hace treinta años y muchas de las cosas que hoy se hacen o se dicen en su nombre parecen tan anacrónicas como la revuelta estética del feísmo de los sesenta y setenta.
El alegato victimista de la vicepresidenta por haber sido designada como «la otra» por Rajoy la habría pulverizado con la chufla y el ridículo, si el feminismo no fuera lo poderoso que es, si no ocupara la sede misma del Gobierno. La habría arrastrado a la vulnerabilidad de los políticos que destruyen intelectualmente su propia autoridad. Llamar misoginia a ese lenguaje cotidiano es como si a Llamazares «el otro» le pareciera clasismo, a Mas, antinacionalismo, a Zerolo, homofobia, y a Rajoy, odio a la derecha. Pero a ninguno de ellos se les hubieran perdonado tan irrisorios disparates.
A la vicepresidenta, sí, porque su feminismo infunde temor a diestra y siniestra. Y algunos de sus excesos, simplezas o despropósitos se convierten en doctrina oficial, opinión pública dominante, medidas gubernamentales, ley o partida presupuestaria, sin que nadie ose media palabra crítica. Ni con la osa. O el oso. Que en Madrid algunas mujeres promueven la campaña «Soy una osa». Y no se trata de un ciclo de cine cómico sino de la reivindicación del sexo femenino del oso del escudo capitalino. Y nadie se ríe. Faltaría más. En el Ayuntamiento piensan más bien en organizar varias mesas redondas para determinar si el oso es oso o es osa, pues tamaña incógnita histórica lleva sin resolverse desde el siglo XIII.
Hasta las iniciativas más interesantes están lastradas por la mirada entumecida y envarada del feminismo arrogante. Es una gran idea que Clara Campoamor honre los euros y que los euros la honren a ella. Es también para mí la heroína española del siglo XX. Pero no la paridad histórica, que el oso quizá fue osa, pero los personajes célebres fueron, hasta ahora, hombres, y sólo a veces, mujeres.
lunes, junio 18, 2007
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