lunes, junio 18, 2007

Eduardo Sotillo, Europa descuartizada

lunes 18 de junio de 2007
Europa descuartizada
POR ALBERTO SOTILLO
Como dijo el descuartizador de Boston: «Vayamos por partes». Tal parece la reflexión que se hacen quienes quieren esquilmar la Constitución europea. Algunos socios proclaman que sólo tienen algún que otro reparo parcial, pero amenazan con el veto. Y esperan así descuartizar el Tratado entre todos, y pasar así a la historia como quienes enterraron de una vez por todas a la Unión.
El problema no está en Francia. Ni siquiera en el Reino Unido, que es el hereje necesario. La crisis viene de los nuevos socios, de esos países como Polonia o la República Checa, que no entienden los mecanismos sutiles, pero básicos, sobre los que se basa la Unión. La UE es un gran negocio -esto sí lo comprenden los nuevos socios a los que les está llegando un inmenso chorro de dinero. Pero para que el negocio exista es imprescindible compartir soberanía. Y ésta parece una condición inasumible para unos Estados a los que les cuesta olvidar el trauma de su antiguo vasallaje a la URSS en el Pacto de Varsovia.
Pero la UE nació también de la superación de la historia. Si Francia y Alemania no hubiesen ido más allá del trauma de sus varios siglos de guerras, no habría Unión, sino más guerra. A veces parece que lo que necesitan los actuales dirigentes polacos no es un Consejo Europeo, sino un buen diván de psicoanalista, que les libere del trauma de su más reciente historia.
Existe el muy probable peligro de que la UE no se reponga jamás de la Ampliación. O que tenga que reinventarse para salir del marasmo. Pero, a corto plazo, el único camino para sortear la crisis es aprobar un Tratado concebido para agilizar la toma de decisiones en un club ampliado, heterogéneo y bajo inminente peligro de parálisis.
España no tendría que cruzarse de brazos frente al descuartizador. Una de las prioridades de nuestro país, por ejemplo, es la creación de un espacio único de seguridad y justicia, en el que hacer frente a los retos de la inmigración y combatir el terrorismo. Un objetivo perdido si no hay un nuevo Tratado que elimine el veto en la materia. La inmigración, la seguridad, el euro y el buen negocio no se defienden con nacionalismos propios del diván del doctor Freud.

No hay comentarios.: