miércoles, junio 20, 2007

De himnos, letras y naciones

De himnos, letras y naciones
Luis Miguez Macho

21 de junio de 2007. Confieso que estaba siguiendo con bastante escepticismo la enésima tentativa de dotar de letra al himno nacional, hasta que este lunes leí con horror en el diario El Mundo un artículo sobre el tema del antihispanista británico Henry Kamen. En dicho artículo, Kamen sostiene la peregrina tesis de que una nación como la nuestra cuyo himno no tiene letra, en realidad es que no es una nación, o sea, danto la vuelta al extraño argumento, que para ser nación hay que tener himno con letra.Se suma así el polémico historiador a la legión de insensatos que han pretendido y siguen pretendiendo asignar o negar el carácter de nación a comunidades humanas enteras sobre la base de algún atributo que ellos mismos declaran indispensable (la raza, la lengua, la religión, el RH sanguíneo...), y a los que la tozuda realidad se empeña una y otra vez en desmentir con ejemplos de naciones que carecen de ese requisito supuestamente imprescindible.Quizá la lengua sea el que más ha resistido, a pesar del caso suizo. O de que hasta Portugal, la nación que siempre se ha querido presentar como prototipo de monolingüismo, ha dotado de un cierto reconocimiento oficial al mirandés, un resto del antiguo romance astur-leonés utilizado en la localidad de Miranda do Douro y distinto del galaico-portugués, sin que nadie sostenga, de momento, que los mirandeses forman una nación aparte.Lo de la letra del himno, sin embargo, supera a todo lo demás. ¡Y lo dice un británico, cuyo himno se titula "Dios salve al Rey" (o a la Reina), con lo que si mañana se convirtiesen en república se quedarían sin él! Entonces dejarían de ser nación, según la tesis de Kamen, y eso suponiendo que consiguiesen por fin determinar si la nación lo es Inglaterra, la Gran Bretaña, el Reino Unido o ninguna de esas entidades.La boutade de Kamen no es más que una anécdota lamentable, reveladora de que es probable que siga muy vivo el desprecio que tradicionalmente algunos británicos nutrían hacia los españoles, pero el caso es que nosotros seguimos cargando con la cuestión de la letra del himno nacional.Les daré mi opinión. Como no vamos a ser o dejar de ser nación por el hecho de que el himno tenga letra o continúe como está, habría que desdramatizar este asunto. Si el problema es que los deportistas quieren cantar el himno en las competiciones oficiales, no es tan descabellada la idea de ponerle de manera informal una letra no política, sino puramente deportiva, para esos solos efectos. A lo mejor así se facilitaría el que algún día se alcance un consenso para darle una letra oficial que sirva para todas las ocasiones.

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