viernes 8 de junio de 2007
Factor humano
F. L. CHIVITE f.l.chivite@diario-elcorreo.com
Si algo no puede soportar ETA es perder protagonismo. Si algo no acepta es eso: que el tiempo pase y las cosas cambien. Un problema grave, porque el tiempo no se detendrá. Hace rato que la sociedad está en otra onda. Pero ellos no quieren darse cuenta. No quieren ver. El grumo terrorista es megalómano y miope por naturaleza. Quiere ser visto pero no quiere ver. Quiere salir en la tele, abrir los informativos, eso sí. Y busca la publicidad que ansía más que el aire. Pero su desconexión con la actualidad es absoluta. Desde un punto de vista más o menos político, la pregunta sería: ¿Qué pretenden? Pero miren, yo no me voy a volver loco tratando de averiguar eso. Allá cada cual con su exégesis. Además, mucho me temo que ni ellos mismos lo saben. Y ahí radica lo peor. ¿Ellos? ¿Quiénes? Vamos a ver: lo que aún se llama ETA, ¿qué es ya? Antes, el tipo de gente que la integraba era muy distinto. Lo importante era la organización. Las estructuras. La ideología. El discurso. La jerga. Pero ahora ya no hay nada de todo eso. Sólo individuos. Y ésa es la cuestión: ¿Qué clase de individuos? ¿Podemos hacernos una idea de cuál es la formación (o mejor, ausencia de formación), y la catadura moral de los sujetos que en este momento están dispuestos a reiniciar el disco duro de ETA? Tengo ciertas sospechas de cómo se percibe a ETA fuera del País Vasco y Navarra. Los medios de comunicación adoran la megafonía y su afán de presentar contenidos espectaculares probablemente influye de manera perniciosa en la generación y potenciación de una parte importante de los fenómenos sociales. Y me temo que ETA se ha convertido en el gran fetiche hinchable, el gran masturbador de los medios en todo el Estado. Pero desde dentro del País Vasco y Navarra (que al fin y al cabo son territorios pequeños), quizá la cosa se vea de un modo un poco diferente. Al menos, más doméstico. ETA se percibe en función de las personas que aún la apoyan. Lo que se ha denominado 'el entorno', la 'masa social', 'ese mundo'. Paradójicamente, cada vez resulta más visible porque cada vez es más reducido. Pero si hay algo que se ve con relativa claridad es al puñado de chicos que acaban siendo absorbidos y adoctrinados. Y más tarde detenidos y encarcelados. Los integrantes de la kale borroka. En muchos casos, se trata de adolescentes que ya son problemáticos en los institutos por las razones que sean y no temen llamar la atención por su estilo fatuo y ruidoso. ETA ya no es nada. Por eso puede ser más terrible que nunca. No tiene ideas, no tiene palabras, no tiene objetivos. Sólo tiene armas. Y un puñado de jóvenes dispuestos a usarlas. Sin hacerse demasiadas preguntas. Sin siquiera saber expresar por qué
jueves, junio 07, 2007
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