EL TERREMOTO DEL GOBIERNO
Bermejo la arma también entre sus propios compañeros fiscales
Miguel Ángel Orellana
Incluso los miembros de la carrera adscritos al sector progresista lanzan invectivas en privado contra el ministro de Justicia ante una maniobra para facilitar los nombramientos "adecuados".
17 de junio de 2007. La introducción en el Senado por parte del ministro de Justicia de una enmienda para que el fiscal general no esté vinculado al criterio del Consejo Fiscal a la hora de decidir qué fiscales merecen el ascenso a fiscal de Sala (la primera categoría de la carrera) no ha sentado bien entre sus antiguos compañeros fiscales. Muchos de ellos, incluso los más progresistas, confiesan en privado a Elsemanaldigital.com su malestar por una ardid que tildan de "venganza".El golpe de mano de Mariano Fernández Bermejo, llevado a cabo de improviso y de espaldas a la carrera, no ha sorprendido del todo a sus otrora colegas porque "siempre ha actuado con una línea claramente política: así fue en la fiscalía y así es al frente del Ministerio", sostienen en fuentes jurídicas. El Consejo Fiscal es el único órgano del Ministerio Público -una institución fuertemente jerarquizada- que es elegido democráticamente por los fiscales. Está integrado por 12 miembros, nueve de los cuales pueden considerarse los representantes de la carrera ya que son los únicos elegidos directamente por sus compañeros en votaciones que se celebran cada cuatro años. Los otros tres son miembros natos: el fiscal general del Estado, el teniente fiscal y el inspector. La idea de limitar el poder del Consejo en materia de ascensos y nombramientos no es nueva. En 1994 Eligio Hernández, el fiscal general cuyo nombramiento fue declarado ilegal por el Tribunal Supremo, elaboró un proyecto en el que se suprimía que los ascensos a fiscal de Sala debieran ser propuestos al Gobierno "conforme al informe del Consejo Fiscal", inciso que figura en el Estatuto aún vigente. La reforma trascendió a la carrera y encontró una fuerte oposición, por lo que no salió adelante. El malestar por la enmienda introducida ahora sorpresivamente en el Senado, donde se está tramitando la modificación del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal (EOMF) que el Congreso de los Diputados aprobó el pasado 9 de mayo, se suma al ya existente en la carrera fiscal contra un amigo y padrino de Fernández Bermejo, el fiscal general, Cándido Conde-Pumpido, a quien se acusa de convocar las plazas más importantes en vísperas de las vacaciones y con escaso margen para reaccionar y concurrir a ellas."Lo que pretende el ministro es evitar definitivamente que los profesionales solventes e independientes se hagan con puestos importantes", opinan en fuentes fiscales. "La gente ya está harta de ver cómo Conde-Pumpido ha repartido los cargos sin el menor decoro ni disimulo. Fernández Bermejo solamente quiere que el BOE consagre definitivamente la impunidad", inciden desde fuentes internas.
lunes, junio 18, 2007
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