Zapatero esconde la cabeza debajo de Rubalcaba
Santi Lucas
7 de marzo de 2007. Muy poco seguro debe estar el Gobierno de Rodríguez Zapatero de la oportunidad, legalidad, dignidad, rectitud y congruencia de excarcelar al terrorista De Juana Chaos, para hurtarle las explicaciones a la opinión pública y montar por tierra, mar y aire, como única defensa, una fenomenal campaña de ataque al Partido Popular, dándole un vapuleo a la hemeroteca de no te menees. Elegir a Pérez Rubalcaba para ofrecer alguna explicación no deja de ser un sarcasmo. En realidad, son muy conscientes del inmenso error que están cometiendo, de su extrema gravedad, de la trascendencia social y política que este hecho va a tener, y de la más absoluta incredulidad ciudadana respecto a la seráfica gratuidad que esgrimen en relación con la medida que han tomado. Mentes tan acostumbradas a la maquinación y el enredo, como son las cabezas pensantes del Partido Socialista, no han podido descuidar por anticipado el impetuoso reproche que les está cayendo. Lo sabían de antemano pero, aun así, han seguido adelante, y han optado por una estrategia coral de desviar la atención, azuzando los fantasmas de alquiler del pasado que guardan celosamente.Cargan con tanto despliegue mediático y tanta fiereza las tintas sobre los antecedentes, que dan la patética idea de buscar alguna remota homologación a semejante despropósito y de tamizar las multitudinarias críticas que han recibido con otros casos de un supuesto paralelismo, aunque sea peregrino y flácido, cuando no directamente embustero. La tenebrosa producción audiovisual de réplica ya está en marcha y los chubasqueros blindados. Si hubiera un convencimiento sincero, pleno y razonable sobre el culebrón del citado terrorista no se escondería la cabeza debajo del ala de Rubalcaba.Ni el menor esfuerzo, eso sí, en convencer a la mayoría de los españoles que rechazan abiertamente, igual que lo hace el PP, la cesión a ETA, la evidencia del descarado chantaje a la banda terrorista. No se atreven. No dan la cara. No comparece el presidente del Gobierno para asumir ante los españoles este disparate. No hay argumentos válidos ni decorosos, no se ofrecen, para vestir con decencia una barbaridad de este calibre.Cuando el Gobierno sólo sabe mirar atrás para confundir y manipular a la opinión pública, cuando desoye el clamor de una rectificación que no sólo no llega sino que se reafirma, el resultado inmediato es obvio y la respuesta cívica de los ciudadanos bienvenida.
miércoles, marzo 07, 2007
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